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Domus Robótica  Sanitaria  es un claro ejemplo de la capacidad innovadora de la industria ciento por ciento nacional

La empresa de Claudio Alberto Cooper Mendoza tiene su origen en 1992 y se especializa en la automatización de artefactos sanitarios, y esto desde bastante antes de los cimientos de una conciencia ecológica en Argentina. Comenzaron instalando sus  equipos en uno de los primeros shoppings del país. Pero chocaron con el vandalismo voluntario o involuntario de los usuarios que por desconocimiento o descuido obstruían los sensores que permiten la salida del agua. De los errores se aprende y con mucha creatividad instalaron los sensores en el techo, “Somos los únicos en el mundo que tiene el sensor en el techo y además que funcionan con red eléctrica, no con baterías, cuenta orgulloso Claudio Cooper. Y para cerrar el circuito de la sostenibilidad ambiental, hoy día hay proyectos en escuelas públicas de Corrientes y Catamarca para que funcionen con paneles solares. Además, entre sus principales clientes se encuentran estaciones de servicio, shoppings, comisarías y -sobre todo- hospitales, donde la optimización de la higiene de los sanitarios es de importancia vital.

En los últimos años, Domus ha experimentado un crecimiento exponencial. Las expectativas de seguir creciendo son alentadoras. Una de la razones surge a raíz de la pandemia, ya que  «inducía el hábito en la población de  no tocar nada que nos generó un impulso de la actividad». Y el otro factor es el cambio generacional; ahora hay decidores que están más alertas por el derroche de agua”, explica Claudio

«El cambio generacional impulsa estar más alertas por el derroche de agua”, 

Claudio Cooper

En el pasado, Domus Robótica Sanitaria exportó a  Brasil, Paraguay, Uruguay o Angola. Sin embargo actualmente, “la perspectiva de crecimiento en nuestro país son enormes. Aunque tengamos experiencia con exportaciones, vemos la Argentina como nuestro principal mercado.”

Alrededor de 40 PyMEs que producen en el país proveen a Domus Sanitaria Robótica. De esta manera la empresa, puede ofrecer garantía de por vida, y el rápido reemplazo de piezas en caso de ser necesario, evitando las demorado por las trabas de importación. “Mis proveedores están muy contentos porque jamás discuto un precio con ellos. Tenemos un stock muy alto, siempre lleno. No tengo ningún problema con mi cadena de proveedores, todos me proveen muy bien y sin demora”.

Lo que parece alta tecnología se puede fabricar sin inconvenientes localmente y además “entra en un pen drive”, según Claudio. “No se puede vivir de los commodities, tenemos que exportar valor agregado y en la Argentina lo podemos hacer.”