Del Yaucha: vinos de calidad que respetan el medio ambiente

Del Yaucha: vinos de calidad que respetan el medio ambiente

Al pie del cordón de plata, 100 kilómetros al sur de “la ciudad” como le dicen en el resto de la provincia a Mendoza capital,  se encuentra el valle de Uco. Conocido por sus extensos viñedos que le dan su aspecto característico a la región, el paisaje se tiñe de diferentes colores dependiendo de la ubicación del sol o de su ausencia. En un recorrido por la zona, podemos incluso  escuchar los sonidos del silencio. Descubrimos pequeñas bodegas artesanales, que se hacen un lugar en medio de las grandes bodegas ya consolidadas.

Una de ellas, Del Yaucha ubicada en La Consulta, destaca por la calidad de sus vinos. Su productor Jorge Berg, nos cuenta que llegó al lugar de paseo junto a su compañera Viviana Lencina hace casi 20 años. Oriundos de San Nicolás, Jorge y Vivi no lo dudaron e inmediatamente tomaron la decisión de asentarse en lugar, con el objetivo de trabajar en un ámbito más relajado. “Mi trabajo anterior era en la industria, con turnos rotativos, ruido y lugares peligrosos. Y vimos en Mendoza y del Valle de Uco un lugar especial”, relata Jorge. Por eso adquirieron un pequeño viñedo en Pareditas, en el extremo sur del valle. Comenzaron a producir uvas, aún a sabiendas de que no era rentable. Un agrónomo del grupo Cambio Rural les dijo que no tenía “perspectiva económica”. Y buscaron la rentabilidad agregándole valor: producir vino. “Hace ya 10 años que estamos elaborando vino”, cuenta Jorge con un dejo de satisfacción.

“La idea original era establecernos acá y producir. Recuerdo que alguien me aconsejó que comprara 20 hectáreas en lugar de cinco. Pero no es así de sencillo para el que no tiene capital. No teníamos capital para comprar más viñas. Compramos lo que pudimos. Incluso el lugar también fue condicionado por el capital. En La Consulta el valor de la tierra era mucho más alto, entonces compramos en Pareditas. Pero ya sabiendo de antemano que económicamente no cerraba”. No alcanzaba con la uva. Por eso empezaron a vincularse con otros pequeños productores que también elaboran vino. 

Un tiempo después construyeron la bodega en La Consulta y Del Yaucha arrancó con una producción de 500 litros de vino que Jorge y Viviana vendieron entre vecinos y familiares. El segundo año lograron producir 1500 litros y al año siguiente alcanzaron los  3000 litros. “Teníamos el plan de llegar a los doce mil litros en 2019. Pero por un accidente llegamos un año antes. Un accidente* que resultó ser un acierto y nos trajo muchos beneficios”. 2018 fue un año enológicamente perfecto. El clima, la temperatura, la humedad ayudaron a la cosecha de una uva excelente. “Y los vinos salieron bárbaros”, afirma categóricamente Jorge. 

“El Valle de Uco “está en la mesa de los grandes vinos del mundo”. Jorge Berg

A partir de 2012 ya estaban al límite de la categoría, 12000 litros. “Tratamos incluso de guardar todos los años más vino, darle más crianza en barrica, aumentar la calidad -porque la uva lo permite- e ir pasando del vino clásico de 12 meses de crianza en barrica, a uno de 24 o, incluso, algún Malbec cosecha 2018 que estuvo 33 meses en barrica con  características extraordinarias”. Esa es la idea: agregarle valor. Es la misma uva, es el mismo tratamiento de la viña, sólo que perfeccionaron el tratamiento del vino en la bodega. “Y tenemos muy buen asesoramiento de los técnicos del INTA”.

El nombre de la bodega, también tiene su historia. Lo de Jorge y Viviana con el Yaucha fue amor a primera vista. Yaucha es un arroyo que posee un agua purísima, nace de las filtraciones de la Laguna del Diamante. Está en el departamento de San Carlos, a 3500 metros de altura, se nutre del deshielo del volcán Maipo, y da nacimiento al río Diamante que va hacia hacia San Rafael. “Del Yaucha son las aguas con las que regamos nuestro viñedo. De ahí el nombre del Yaucha”.

El año 2020 fue muy favorable para pequeños productores. La pandemia disparó las ventas en línea porque la gente estuvo más tiempo en su casa, más tiempo frente a la computadora, buscando productos que no podían comprar en persona. “Creció el interés del consumidor por vincularse con el productor. Esta es una tendencia que tiene un lustro y la cual nos ha beneficiado muchísimo”. 

Si bien no lo tenían previsto en un principio, se percataron de que incursionar en el ámbito del turismo potenciaba las ventas. Y comenzaron a ofrecer visitas guiadas en su bodega. “Entramos en contacto con la gente, hablamos, charlamos porque es lo que nos gusta hacer”. Pero también se benefician los consumidores porque no hay intermediarios. Quienes pasan por la bodega y aprecian la calidad del vino, hacen un pedido compartido con amigos y familiares que les llega directamente a sus hogares.

Otra característica de los vinos de esta bodega es que su producción es ecológica. Lo elaboran con mínimo impacto para el medio ambiente. “En la siembra no usamos herbicidas y no gastamos mucha energía en la zapa, una desmalezadora mecánica, para mantener a raya lo que pueda llegar a competir con la viña. Lo mismo va para la elaboración del vino: utilizamos mínimas dosis de anhídrido sulfuroso”.

El próximo paso será incurrir en la aventura de exportar. “Intentamos hace algunos años, pero teníamos miedo de concretar y no poder cumplir. Por eso lo postergamos para más adelante.  Creo que ya estamos en condiciones de afrontar este desafío. Sabemos que hay que tener continuidad, que no hay que improvisar, y creo que ya estamos sólidos para llevarlo adelante.

En el 2020 elaboraron por primera vez Pinot Noir, que sumaron a la producción de Malbec, Merlot, Cabernet. Aunque la variedad más demandada por los consumidores “sin duda” es el Malbec. “Primero porque el Malbec argentino es muy bueno. Pero además, el valle de Uco ofrece condiciones agro climáticas únicas, la altura sobre el nivel del mar, la exposición solar, la amplitud térmica y la cultura de la gente que sabe trabajar la vid, según define el terroir”, explica Jorge. El término francés designa a una extensión geográfica bien delimitada y homogénea que presenta alguna particularidad llamativa en su producción. Es usado para denotar las características especiales que la geografía, la geología y el clima de un determinado lugar otorgan a determinadas variedades (originalmente el café, el té y el vino). Y en el Valle de Uco se dan todas estas condiciones.

Sentado en la galería de su casa, en un ambiente de increíble armonía y tranquilidad, rodeado de viñedos, árboles frutales, su bodega, y con los Andes de fondo, Jorge concluye: “Si hay algún lugar en el mundo para hacer vinos de alta calidad, es el Valle de Uco. Nada que envidiarle a ningún otro sitio. El valle de Napa, la campaña francesa, Sudáfrica son referentes, pero el Valle de Uco “está en la mesa de los grandes vinos del mundo”. 

Jorge y Viviana